
Empezaba a aburrirme aquel viaje a alguna parte de la costa norteña. Acampadas frente al mar, el mar es genial cuando vienes de un lugar del interior peninsular, pero tras tres días de desidia para una persona que no consume estupefacientes y lleva uno sin su ingesta de whisky vacacional, las gaviotas pueden tener cabeza de turco y empezar a ser un estupido punto de ira.
Caía el sol cuando una furgoneta, la típica mierda de furgoneta hippy, que consume y contamina tanto como un todoterreno capitalista, se detiene y de ella descienden dos tipos, tan iguales a mis ojos y tan pintorescos para este mundo, se acomodan a nuestro lado, siendo así nosotras muy afortunadas de su grata presencia.
-¿como va, chicas? -preguntan- no somos de aquí y vosotras tampoco (lo notarían por nuestras pieles tan blancas) os haremos compañía.
Los personajes se miraron con bizarra complicidad, en el mismo momento que ví el va y ven delatador de sus mandíbula y sus manos, en un movimiento espasmódico totalmente arrítmico buscando incesantemente la nada en los bolsillos, a mi que los farloperos nunca me cayeron bien, consiguieron que mis prejuicios desapareciesen en el momento en el que sacaron sendas botellas de whisky, JACK DANIELS, claro. Pues el entramado de etiquetas que los tipos portaban en una necesidad desmesurada de ser parte de la modernidad, como el puto sueño americano, se veía reflejado en la marca, JACK DANIELS, en sus camisetas, SAILOR JERRY, prendas que en su origen se habían dirigido a marineros, sobre ellas tal vez un ancla por aquí o una pin-up de primera generación por allá, nada mas, pero ahora, costaban no menos de 45 euros y en un futuro vendrán con carnet de socio.
Ambos dos vestían sendas camisetas de dicha marca, brazos tatuados y dilatadores en las orejas, la única diferencia era que uno estaba rapado y el otro llevaba una ridícula cresta.
Para cuando hube analizado, escrutado y calibrado toda aquella indumentaria, había conseguido que una de las botellas permaneciese continuamente a mi vera, faltaba la mitad, quedaba la mitad, las dos visiones eran positivas, pues todo estaba en mi cuerpo y lo que quedaba también lo estaría.
Los tipos hablaban, hablaban mucho, rápido, impertinentes, inteligibles, como Spud en su entrevista de trabajo, si, estoy segura que de haberles preguntado: tienen ustedes defectos?, habrían respondido: no, yo no. Claro eran magnificas y perfectas etiquetas.
Llegados a este punto agradecí poder oír el sonido del mar, y no la nariz goteante de la que había sido y seria solo durante unas horas mas mi infiel amiga en este viaje. Agradecí poder tener algo en lo que concentrarme y no en sus conversaciones entre carcajadas sobre las competiciones de la ingesta de drogas de todo tipo: coca, speed, Popper, coqueta (50% coca, 50% quetamina).
Aunque cierto era que yo podía se muchas cosas, menos una santa, pues allí estaba maldiciendo todo pero vendida por una botella, y no solo eso, además subí a la furgoneta, directa a la parte de atrás, junto con el que moldeaba sus ideas a base de gomina.
Aquella furgoneta apestaba a hez de modernez literal
Colchón de 1,35 en la parte trasera, cortina de estampado de tigre que separaba la cabina del resto y olor a calcetines, seguramente guardados en alguna de las esquinas mugrientas. Calaveras y dados comprados en mercadillos colgados por doquier y una cinta de RAGE AGAINST DE MACHINE rodando por el suelo desnudo, pensé que tal vez eso era lo mejor que había que ver, por eso no estaba dentro del cassette, ellos se conformaban con la radio, una radio generalista.
Y mientras yo perdía por segundos la visión nítida junto con la conciencia, el tipo de la gomina decidió que era un buen momento para analizarme y entenderme.
- hey tía, tu eres tímida, no hablas, a mi me gustan las chicas como tu, no esas locas que solo quieren dar la nota, tu, tu eres sensible, colega de tus colegas, seguro que sabes guardar secretos, te voy a contar uno mío, para que cojas confianza.
-no, gracias, déjalo, no te conozco, no quiero saber tus secretos- conteste mareada.
Y entre risas respondió: tú eres borde, me caes bien tú y yo nos entenderemos.
Pensé que el tipo no tenia ni idea de con quien estaba tratando, por esa misma razón decidí permanecer callada dándole así esperanza de poder dormir agarrado a alguien y un posible medio polvo matinal cuando su tour de drogas y posterior bajón terminase.
En mis planes no entraba para nada abrir mis piernas ante su cara, pero sabía que de esta forma seguiría abasteciéndome de alcohol.
Cuando al fin llegamos a la zona de bares, yo estaba ansiosa por bajar de aquel trasto, que me había vapuleado durante 50 minutos y el individuo de mi lado que había entendido de aquella manera, decidió colgar sus brazos sobre mis hombros, yo personalmente odio esa actitud, parecíamos entupidos salidos de la película GREASE. Así que con las excusa de buscar a pie un sitio para aparcar, lo que les pareció de muy buena persona, me baje cogiendo la botella de whisky y teniendo la otra metida en el bolso.
Os llamo cuando encuentre un sitio-dije mientras sonreía
Gracias tía, lo mismo, ahora nos vemos.
Yo me quede parada y según dieron la esquina , tire mi móvil en la papelera que tenia delante, fue después de este acto sin sentido cuando me di cuenta de que lo que quería era librarme de lastres, con el móvil , se fueron esos tres individuos, que me hubiesen matado y descuartizado si yo hubiese estado rellena de farlopa.
Ahora no había nada que hacer, pero si muchas cosas por ver, sabía que si no quería volver a ver a esos tres personajes debía moverme por ciertos bares, pero aun era pronto y yo tenía mi propia bebida, decidí caminar.
Era el casco antiguo, el puerto estaba cerca, olía a salitre, y me encantaba el sabor de mis labios.
Llegue a una plaza, y allí me senté junto a un grupo de chicos, no muy distintos a los que había evitado, y los mire, como los mire!, yo he dicho ya que no era una santa, simplemente había decidido saber que era lo que aquella ciudad tenia para mi, mas bien que era lo que yo podía coger, como cuando era pequeña y me ofrecían caramelos, agarraba puñados sin ninguna intención de compartir, si quiera el envoltorio, pero es que yo tenia muy pocas oportunidades de comer caramelos.
Aquel grupo de gente, compuesto en su mayoría por chicos y un par de chicas, guapas muy guapas pero tan parecidas a un florero como un florero, se reían, bebían y tenían el gaznate preparado para el momento exacto en el que su chico se giraba y le metía la lengua hasta la campanilla o en su defecto le echaba el humo en la boca de una calada de porro, aquello parecía la parodia de amor entre dos chimeneas de Auschwitz, era una actitud muy siniestra para mi romántica visión de las relaciones.
Esa gente fue simpática conmigo, simpáticos, como yo quería entender la simpatía aquella noche, me dieron de beber, de fumar, y alabaron mis pecas. Pero no recuerdo nada interesante de su conversación que por supuesto se basaba en drogas, alcohol, mas drogas, sexo y la falta de sexo, esto aderezado con comentarios vejatorios a los grupos femeninos colindantes debido a sentirse totalmente ignorados.
Aunque hubo un tipo, aquel si que estaba puesto, pero era otro tipo de droga, poseía un estado mas felino, y también melancólico, me recordó mucho a IAN CURTIS, bien vestido, elegante incluso, esa clase de gente que aunque viviera entre mendigos en una urbanización MAIL BOX , todos saludarían a su llegada con el mayor respeto. Balbuceaba y extendía sus brazos al aire agresivos y después nada, miraba sus zapatos, sus manos, para mi su visión estaba siendo mas entretenida que cualquiera de los postureos que había visto esa noche, se giro y me espetó con tanto ímpetu que su saliva choco en mi frente como una bofetada y sus palabras como un puñetazo en la boca del estomago:
- nunca leas Best Sellers, pues son para lectores con complejo de idiotas, con sus mierdas de mesas redondas, donde se lamen su culo intelectual y se contestan a todo, si.
Joder menuda bomba acababa de soltar, me hubiese gustado verlo en la puerta de un FNAC soltando aquello, yo habría estallado de la risa, el tipo era un provocador nato, pero dudo que se acordase de su reflexión estando sobrio, de hecho dos minutos después no debía acordarse, pues de nuevo comenzó a balbucear.
Al girar de nuevo la cabeza todo volvió a lo mismo, conversaciones sobre drogas y su consumo, alcohol y la falta de sexo.
Decidí que debía proseguir mi camino de rapiña a la ciudad. Andar empezaba a costarme, mucho mas con aquel suelo empedrado y húmedo, porque en aquella ciudad los barrenderos no eran barrenderos, sino aguadores que apartaban la mierda con chorros de agua, como escrupulosos sibaritas.
Y yo caminaba como caminan los animales y hablaba y reía también como ellos y lo que yo quería era tumbarme en la hierba y mirar el cielo y tuve que conformarme con los bares e ir a los baños a encajar baldosas azules en el techo.
Para cuando el informe de impacto mediocerebral de la charquita bizarra con cañeros??
ResponderEliminarSeguro que no te hace falta pero tengo información detallada.... temperatura de los sujetos, ritos y cortejos de las estaciones mas destacadas,estructuras jerárquicas según estaturapeso/colordecoche y hegemonía en juegos de azar/puntería.
Me encanta ver que te has descomprimido por fin ¡¡¡Willkommen!!!!
Haces falta xaquí Liritwin.Bezoops.